domingo, 26 de noviembre de 2017





Increíblemente ignorante, pero intuitivo, inteligente e imprevisible.


El reciente fallecimiento de Salvatore Totó Riina nos trae el recuerdo una de las etapas más duras de la Historia reciente de Italia. En efecto, Riina no solo fue el capo mafioso más fuerte de la Mafia siciliana (conocida bajo el nombre de Cosa Nostra), sino también uno de los más sanguinarios que ésta haya conocido. Porque en los años setenta y, sobre todo, en los ochenta, sembró el sur de Italia de cadáveres, unas veces pertenecientes a otros clanes mafiosos, otras veces de representantes de la clase política italiana. Por citar alguna de sus ilustres víctimas, podemos recordar el nombre de Piersanti Mattarella, hermano del actual Presidente de la República italiana (Sergio Mattarella) y brutalmente tiroteado a comienzos del año 1980 cuando salía de misa.











Conocida es la influencia de la Mafia en Italia desde hace un siglo, aunque su virulencia se acentuó a partir del inicio de la decadencia del terrorismo de izquierdas y derechas que asoló Italia en los años setenta (célebres fueron las Brigadas Rojas, que en la primavera de 1978 secuestraron para finalmente asesinar a Aldo Moro, en ese momento Presidente de la Democracia Cristiana y uno de los mayores exponentes del ala izquierda de este partido),






En aquella etapa que se conoce como gli anni di piombo (los años de plomo).


Así, en los años ochenta Cosa Nostra fue ganando terreno en la isla de Sicilia ante la pasividad de la mayor parte de la clase política y solo se pudo poner coto a esta realidad cuando decidieron asumir un papel del máximo protagonismo dos jóvenes (ambos naturales de Palermo, capital de Sicilia) jueces anti-Mafia llamados Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, todo ello con la inestimable colaboración de un mafioso “arrepentido” llamado Tomasso Buscetta, (Que por cierto aún tengo un ejemplar de su libro y firmado por él mismo Buscetta, algún día hablaré del el... Un buen tio traicionado claro está y por eso colaboró) Buiscetta les dio a Giovanni Falcone y Paolo Borsellino toda la información clave sobre el funcionamiento de la Mafia en Sicilia. Ellos serían los que llevarían ante los tribunales a casi medio millar de mafiosos en la segunda mitad de los ochenta, nada que ver con Portabales padre por supuesto... en lo que se conoció como el “maxi-proceso” contra la Mafia italiana, y que acabó con casi un centenar de ellos entre rejas...



Por supuesto otro día os escribiré también sobre el asesinato de Falcone... Aunque "se cree" que ya esta todo dicho y escrito sobre él, pero no todo...



Esta es una foto del juez Cesare Terranova luego de que la Mafia lo asesinara en una emboscada en 1979.


A mí me conmueve la pequeña mano colocada en el asiento, cerca de todo ese vidrio. Esta era gente que hacía su trabajo bien y por eso la mataban.



Volviendo a Riina y para terminar y no querer extenderme diré..



Qué Corleone ahora busca el tesoro escondido del "padrino" Totò Riina...

El día después de la detención de Salvatore Totò Riina en Palermo, tras más de dos décadas huido de la justicia, los alumnos del instituto de Corleone no fueron a clase... 

Os contaré que improvisaron una manifestación que terminó delante del Ayuntamiento, 


"Fue una alegría colectiva". decía Pippo Cipriani, alcalde de la localidad durante casi una década. "Fue una alegría colectiva". Algo muy diferente a la noticia de su desaparición, que todo el mundo esperaba por la avanzada edad del criminal y su precario estado de salud

"La muerte no suscita nunca alegría pero por dentro, cada uno de los vecinos de este pueblo sabemos que se ha cerrado un capítulo terrible

El de la mafia más ortodoxa que no se ha rendido al Estado y ni siquiera ha tenido una mínima concesión en el reconocimiento de las víctimas".

Ese mismo día, hace casi 25 años, la mujer de Riina, Ninetta Bagarella, 
y sus hijos Maria Concetta, Giuseppe, Salvo y Lucia, volvieron a Corleone. 
Los cuatro nacieron en la mejor clínica privada de Palermo y crecieron en clandestinidad. Ahora en el pueblo sólo vive la matriarca del clan y la benjamina, que hace unos meses solicitó el cheque bebé, una ayuda para familias con problemas económicos que el Ayuntamiento de Corleone rechazó concederle.
Ahora..
Enfrente del cementerio de Corleone hay un muro de las lamentaciones. Un paredón en el que hay escritas despedidas de los deudos, algunas recientes, otras ya casi borradas y tapadas por las siguientes como en un palimpsesto fúnebre. 
Adioses a padres ejemplares, a esposos de toda una vida, a hijos cuya muerte fue prematura. No hay una sola mención que remita al rencor por un asesinato, a la violencia, a la pertenencia a una «cosca» de la Mafia
Sin embargo, las tumbas que hay en el interior, buena parte de ellas provistas siempre de flores frescas, pues en Corleone nadie deja nunca de relacionarse con sus muertos, de visitarlos, de limpiarles los pétalos marchitos, reúne en el silencio a tantos mafiosos y a tantas de sus víctimas que sólo con ir remontando las genealogías de las lápidas podría escribirse la crónica de un siglo criminal en el pueblo siciliano marcado por el estigma mafioso.


El capo de la mafia fue enterrado en un cementerio lleno de misterios...

Un saludo.
Ricardo Portabales Jr-
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sábado, 27 de mayo de 2017




Una búsqueda comienza siempre con la suerte del principiante y termina con la prueba del conquistador...

Leé... ¡Si van a hablar mal de mí avísenme! Se cosas terribles de mí que les podría interesar...




Narcotráfico Galicia: Entrevista en exclusiva La Voz de Galicia

Ricardo Portabales Jr, hijo de uno de los arrepentidos de la operación Nécora: 


«La vida del testigo protegido no se la deseo a nadie»



Recuerda cómo tuvo que vivir completamente vigilado durante años.

Ricardo Portabales, hijo de uno de los arrepentidos de la operación Nécora: «La vida del testigo protegido no se la deseo a nadie»

Recuerda cómo tuvo que vivir completamente vigilado durante años.


A sus 39 años, Ricardo Portabales está a punto de publicar el primero de los tres libros centrados en la figura de su padre, Ricardo Portabales, uno de los dos arrepentidos de la operación Nécora. Este fue el nombre que se le dio a la investigación que propició en los noventa el primer macrojuicio contra los clanes gallegos de la droga. 

Casi medio centenar de personas terminaron sentándose en el banquillo habilitado en la madrileña Casa de Campo -entre ellas, Laureano Oubiña, Manuel Charlín Gama o Alfredo Cordero-, si bien una quincena, entre los que se encontraban estos dos últimos, salieron airosos del proceso. Ricardo Portabales padre está considerado como el primer arrepentido del narcotráfico en España, aunque posteriormente mucho de lo que contó y aseguró haber vivido para delatar a los capos de la droga fue puesto en entredicho. Hoy en día, a punto de cumplir 60 años, se cree que puede estar en Sudamérica. Su primogénito, que repite una y otra vez que no puede ver a su progenitor, se dispone a publicar «mi verdad» sobre cómo fue aquella investigación y cómo han sido las dos décadas en las que estuvo protegido por las fuerzas y cuerpos de seguridad.

-¿Por qué la trilogía? -Por mi madre. Todo esto empezó por mi madre. No es justo que después de veinte años de servicios prestados a España, Interior o la Audiencia Nacional o quien sea le haya dado una patada a mi madre... Cuando mi padre la abandona y se marcha para Sudamérica se le presentaron en casa dos mandos policiales diciéndole que se tiene que ir. Entonces mi madre se pone en contacto conmigo: «Ricardo, que me echan a la calle».

-¿Cuál fue su reacción?
-Me personé en la Audiencia Nacional. Intento entrevistarme con Baltasar Garzón pero ya no estaba, fue la época en la que lo habían quitado de en medio. Me reúno con unos jueces, con unos fiscales, y me dan una serie de detalles y pautas a seguir reconociéndome que es injusto lo que habían hecho con mi familia, reconociéndome, incluso, que se había cometido un error por parte del Ministerio del Interior. La quieren dejar en la calle, ni un piso de protección oficial, ni dinero para rehacer su vida. Me líe la manta a la cabeza y me dije que, si no está Portabales padre aquí, tendré que coger las riendas de la familia. Con el apoyo de mis hermanos y mi madre me decidí a contar la verdad, mi verdad de la operación Nécora, porque no fue oro todo lo que relucía.



-Fue una operación en la que hubo muchos claroscuros.
-Eso lo sabe toda España. Abogados y fiscales que estuvieron en la Casa de Campo en el macrojuicio reían y se preguntaban «esto qué es», se incriminaba a gente que Portabales ni conocía. Si realmente Portabales padre mintió o no mintió, sinceramente creo que tiene que ser un juez el que lo tiene que determinar. Solo puedo hablar de lo que escuché aquellos años y de mi verdad.
-¿Cómo valora la vinculación de su padre con el narcotráfico? ¿Y su confesión posterior?
-Creo que es algo que él tendrá que contestar. Yo era un niño. He escuchado muchas cosas. Es verdad que he escuchado muchas conversaciones... Pero, insisto, no fue oro todo lo que relucía en lo que contaba Portabales sobre mucha de la gente que fue encausada... Recuerdo cómo un mando o un fiscal le decía a mi padre que cómo podía nombrar a ese hombre si no lo conocía de nada. Con eso contesto a todo.

-En cualquier caso, ¿no queda un poco lejos la operación Nécora?
-No. Tengo 39 años y la gente que me rodea está interesada en el tema, me lo preguntan. Incluso, algún instituto y alguna universidad contactó conmigo para dar una charla. ¿Si me preguntas si es un tema pasado? Está claro que sí para algunos señores. No les interesa el tema de la familia Portabales, una familia que estuvo protegida veinte años y que se tapó a la opinión pública, sea por su condición de testigos protegidos, sea por otras cuestiones. Creo que se tapó por otras cosas. Quiero que se sepa lo que pasó, lo que pasó con una mujer inocente del todo y con unos niños que fueron protegidos, día y noche, por más de veinte hombres con metralletas a la cintura.

-¿Cómo es la vida del testigo protegido?
-Definiría mi historia como una película. Hombres armados, con chalecos antibalas y mirando al cielo todo el tiempo, jugando con ellos en la piscina... Si necesitábamos ir al Retiro se creaba todo un dispositivo con más de siete coches, incluso con contravigilancia, como si pasara el presidente del Gobierno.

Este video es un ejemplo de como "pasábamos" por las calles de Madrid y los dispositivos que se creaban... 




La vida del testigo protegido no se la deseo a nadie, no le deseo a nadie lo que han pasado mi familia. Es dura, es muy dura. Ahora estoy en mi tierra después de veinte años y estoy porque he llorado mucho. He llorado muchísimo por estar en mi tierra. Era el primogénito, tenía 16 años, y me enteraba de todo. Perdí mis amigos, mi infancia, mis tíos... Por eso, me dije no más. Me voy a mi pueblo. No le debo nada a nadie. Llevo tres años y medio viviendo en Pontevedra y la verdad es que me han sorprendido los abrazos y cómo los vecinos se volcaron.
-¿Y no siente temor?
-No le temo a nada ya. Tengo respeto por todo el mundo, pero no le temo a nada. Una de las cosas que aprendí en estos veinte años, sinceramente, es a morder la lengua. Es eso lo que he aprendido. No vale de nada... Si me preguntan si agradezco el paso que dio mi padre. Sinceramente, no, no agradezco nada de eso. Sé que las asociaciones antidroga pueden llegar a echar las manos a la cabeza, reconozco que toda esta gente ha luchado contra la droga, pero realmente la madre coraje es mi madre y otras llevaron el mérito. Mi madre no fue reconocida por ninguna asociación, por nadie. Hasta que no me demuestren lo contrario, no confío.

-¿Y que ofrece en la trilogía que va a publicar?
-El primer libro, El diario de mi padre, surge cuando mi padre se marchó y mi madre quiere tirar todo a la basura. En aquel pasillo había unas cajas: "Mamá, ¿qué es eso?. Eso es mierda de tu padre", me dice. Encontré documentación del Ministerio del Interior y bastantes folios escritos por él a mano. Hace tres años, Portabales padre me dijo que no se me ocurriese plasmar eso. Por reproche a él, me digo que esto se tiene que saber. El segundo libro, Unos niños en las cloacas del Estado, cuenta lo que fue la operación Nécora y la entrada en Madrid como testigos protegidos, y el tercero lo quiero titular Las mentiras de Portabales.



Por que? por que todo lo que me rodeó toda la vida fue Mafia fue Omerta.

Ricardo Portabales Jr.















martes, 16 de mayo de 2017



Operación Nécora: La familia Portabales, dos décadas de abandono...


Corría el año 1990, Ricardo Portabales Rodríguez y Manuel Fernández Padín, pequeños contrabandistas de tabaco apresados, se arrepentían del daño realizado a la sociedad y decidían poner fin a su calvario delatando a los capos de la droga de Galicia, con una carta enviada al juez de instrucción de Pontevedra, que viendo la envergadura del caso, decidió trasladarlo a la Audiencia Nacional, donde el reconocido juez Baltasar Garzón se hacía con el caso..
Después de diferentes investigaciones y casi un año después (septiembre de 1990), la Fiscalía Antidrogas presentaba acusaciones contra 49 de los arrestados en la operación.
Es entonces cuando los Portabales, comienzan su calvario. La familia, formada por el propio Ricardo, su mujer y cuatro hijos menores, recibe la visita de 15 agentes que le obligan a iniciar una nueva vida alejada de su Galicia natal, por su seguridad, ya que había sido uno de los artífices del destape de la mayor operación antidroga de España.
Esto es lo que decía mas o menos toda la prensa y televisión en España.
Mi historia fue totalmente distinta... Mas bien 25 años de abandono total por parte de los gobiernos de mi país.  
Un saludo.
Ricardo Portabales Jr.
JUSTICIA PARA MI MADRE!! 2017

JUSTICIA PARA MI MADRE SEÑÓRES!!
















































JUSTICIA!!












Increíblemente ignorante, pero intuitivo, inteligente e imprevisible. El reciente fallecimiento de Salvatore Totó Riina nos tra...